El calor tibio de la caquita del can en la bolsa de plástico.
Las risas pueriles en las despedidas de los jubilados.
El orgullo en el paso decidido y frágil del beodo.
Los restos de guano en el firme de la azotea.
La colada blanca secándose al viento del sur.
El mohín al cruzarte con el amante imposible.
La extrañeza al descubrir olores nuevos en casa.
Los gritos de las gaviotas insomnes de madrugada.
El taconeo cansino de una turista de regreso sin presa.
La espera de las sábanas limpias donde reposar el cansancio.
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