25 junio 2009

Empatía

Me cuesta entender el mecanismo que produce placer al niño que enciende la mecha de un petardo que suena como una bomba. Ni el del conductor que le pisa los talones al coche que tiene delante y que está haciendo un adelantamiento a menos velocidad. Tampoco entiendo el placer del que empuña una porra y le da una paliza a otro que no se puede defender. Ni el del que maltrata física o moralmente a su pareja sentimental. Ni el del que abusa sexualmente de un menor, y menos del que goza siendo testigo visual de ello. No logro entender cómo alguien puede sentir placer haciendo mobbing, o mofándose de la condición física de otro. Pienso que igual me falta empatía, eso que los indios americanos definían como la capacidad de calzarse los mocasines de otro y caminar con ellos durante tres lunas.